Hay semanas que cuando comienzan uno instintivamente sabe que no van a ser buenas. Te duermes el lunes por la mañana y llegas tarde al trabajo porque se ha ido la luz y el despertador se ha apagado. Mientras tanto el congelador chorrea cantidades ingentes de agua por toda la cocina que tienes que recoger antes de irte a trabajar aún más tarde.
Son esos detalles cuando, justo antes de salir del trabajo, tu jefe se quiere reunir contigo y te explica esas "pequeñas" modificaciones que hay que hacer urgentemente ese mismo día "pero que no te costarán nada" y que terminan con tus ojos irritados y enrojecidos bajo una luz mortecina y deseando llegar a casa para cerrarlos.
Es la cita esa que habías preparado con tanta ilusión y que pensabas que te iba a compensar tantos sinsabores y malas caras pero que que ha cancelado y se ha olvidado de decírtelo porque ese día estaba muy liado.
Es descubrir que la factura de este mes de un servicio contratado es claramente erronea a su favor y tienes que perder tu tiempo y tus pocas energías en reclamar oyendo una cinta grabada expresamente para hacerte perder la paciencia. Y todo para conseguir simplemente un "ya lo revisaremos, le abro incidencia".
Es aprovechar el poco tiempo que tienes para salir de tiendas a la caza de un pantalón y después de mucho rebuscar encontrar el que necesitas y llegar a casa y darte cuenta de que tiene un desgarrón que no viste en la tienda. Volver al día siguiente y tener que soportar las miradas acusadoras y las preguntas agresivas de una dependienta que le "extraña" que estuviese en esas condiciones, que ellos lo hacen todo perfecto y no cometen equivocaciones. Y no conseguir otro porque de esa talla ya lo tienen agotado y no traerán más. Y volver a empezar a buscar.
Es tantas cosas más que hacen que ciertas semanas se alarguen hasta el infinito y que cada minuto pasado en ellas se conviertan en una pequeña tortura medieval diseñada para quebrar tu ánimo y templanza.
Comprenderéis porque esta semana no he escrito nada en el blog y casi no he leído los de tanta gente que con sus escritos consiguen hacerme olvidar mis problemas y hacer volar mi sueños. Pero un poco si he podido ojearlos por encima y una marea naranja se ha desplegado por este rincón de la blogosfera con un premio en forma de flor anaranjada.
Empezó Davichini que en su blog
"Historeando" me concedió una flor por, según sus palabras: "Es bueno tener otros puntos de vista, gente un poco más mayor que tú te puede instruir y ayudar, alguien que gente más pequeña. Otro que me cautivó desde el principio. Va por ti,
Parmenio". Una sonrisa después de un día agotador no sabes cuanto se puede llegar a apreciar.
Continuó Alex desde su bien ventilado
"Armario empotrado" quien se acordó de mi unos minutos después. Mi sonrisa se engrandeció más aún y parte de mi cansancio se desvaneció. Daba igual como había sido el día que el saber que piensan en ti cuando alguien escribe en su blog reconforta.
El tercero en discordia ese día fue el siempre sorprendente
Thiago. También a él le llovieron las flores y quiso compartirlas con algunos de los más de 500 seguidores que tiene. Y entre los doce que puso vi un "Parmenio también, por supuesto". Es curioso como una frase tan simple como un "por supuesto" puede llenar de emoción un cuerpo cansado y una mente febril.
Esos tres premios consiguieron que ese día consiguiese conciliar el sueño y olvidar la realidad.
El miércoles, en un momento de frustración con el mundo que me rodeaba decidí relajarme leyendo algún blog. Y llegué al del siempre interesante Alvaro Locx y su
Epistolario. Estaba repasando sus seguidores dedicándoles un comentario a cada uno. Y cuando fue mi turno escribió: Parmenio el filosofo de los 40´s este hombre me parece debe ser guapisimo, no se pero me lo imagino todo dueño de si, de esos maduros sabrositos y además me gusta lo que dice y como lo hace, es extraño porque algunos de sus dilemas de vida yo los resolví muy joven a los 22 años ya sabían todos los que me rodeaban lo gaysesito que soy de manera que a veces me parece raro esa tensión, por lo demás escucharle y leerle es un placer." Y aqui el naranja del día anterior se convirtió en un rubor que encendió mi cara. Si hubiese estado por la calle los coches habrían parado frente a mi pensando que era un semáforo en rojo.
Y por fin esta semana ha terminado y yo andaba pensando que debía escribir algo y agradecer tantas muestras de afecto. Entretanto ojeaba algún otro blog y me he encontrado con mi santanderino favorito cuya vida solo puede ir a mejor porque un corazón tan grande tiene sangre para bombear y sobrepasar cualquier adversidad. Me refiero a
Bo Tare claro, que está tarde me ha concedido una cuarta flor con estas palabras: "Llegado a estas latitudes, me quedo con otro
viejecito con espíritu juvenil. El amigo
Parmenio y su
Despertar gay a los 40. Blog cargado de misticismo. Para encender inciénso y pasar la tarde. :D"
Edito y añado a
Chris Ingebrethsen, que recien llegado de Noruega y casi sin tiempo para cambiarse de ropa ha sido capaz de acordarse de mi y entregarme otra flor con estas bonitas palabras: "Parmenio: Por su inocencia, su vitalidad y sus ganas de romper un poco con las ataduras que a veces nos imponemos nosotros mismos." Gracias por estar siempre ahí.
Muchas gracias a todos, de verdad, que con estos detalles conseguís que hasta una semana olvidable se convierta en un abrazar la almohada con una sonrisa.
Y ahora yo debería nombrar a 12 blogueros a quien concederles este premio. Pero esta vez prefiero darselo a todos esos blogueros que a pesar de que no tengo tiempo para seguir sus blogs siguen ahí sin esperar nada a cambio. A esos que desde el silencio leen lo que escribo y comparten mi vida haciéndole un huequecito en la suya. A todos los que estáis ahí siempre.
A cada uno os quiero dar una flor naranja con un beso en cada pétalo.